Tsunami de Salud en el Progreso

Tan simple como que una dieta mediterránea hipocalórica te cambia la vida, comiendo sano puedes esquivar muchos remolinos de enfermedades o incluso escapar de un puñado de las que ya cargamos en las espaldas.

La salud nutricional tiene dos opciones, seguir nadando y avanzar o ahogarse sin ni tan siquiera haberlo intentado, como una botella en medio del mar, sin progreso. Las excusas no simpatizan con la salud y nunca es tarde para aprender algo nuevo.

La Escuela de Peso del Centro de Salud El Progreso te dan el empujón, te ayuda a coger la gran ola que necesitas,  y encima nunca se trata de remar sólo, un taller para bracear en grupo.

Una gota es insignificante pero cuando se une a otras miles y miles de gotas y forman un tsunami, se lleva por delante todo lo que pilla a su paso. Y es que en el día a día se necesita esa fuerza para todo y siempre existe el sitio indicado, muy cerca, al lado de casa, en la vuelta de la esquina, para experimentar esa experiencia, un espacio donde el límite del caudal lo podemos poner nosotros.

La Escuela de Peso tiene una duración media de diez semanas,  un taller colaborativo donde la información la recibes de profesionales y de usuarios de anteriores ediciones que asumen el papel de monitores. Heredar la información para que llegue a todo el barrio. De padres a hijos, de abuelos a nietos.

Se aprende desde el primer día, hasta de lo menos esperado, cinco comidas al día con infinidad de recetas, menú para fiestas, el uso de la verdura, el abuso de la carne, los mitos del pan y la copa de vino en las comidas, combinaciones en los menús diarios listos para embarcarte en una buena alimentación. Empiezas como un pez fuera del agua, sin conocimiento alguno, sin saber respirar, con desastrosas rutinas adquiridas y terminas asumiendo lo vital que puede suponer para nuestras vidas una buena higiene alimentaria.

El mar se estrecha y se convierte en río, y a contracorriente los alumnos aprenden para volver a empezar desde lo más alto del lago. En la cúspide de la pirámide, alimentos sanos y persistencia en los hábitos. El tsunami viene luego, cuando has marcado las pautas y has puesto rumbo a una vida más saludable. Es hora de volver de nuevo al océano.

Hablamos con Lola Fernández, artífice de un proyecto que dio a luz con ella. Una mujer conocedora de los hábitos del barrio, de los que se cuece dentro de las casas, de las necesidades reales de una zona que a veces se encuentra  a la deriva. Quien mejor que ella para explicarnos el significado de la Escuela de Peso.

Lola ¿Qué es la escuela de peso? ¿Cuándo surge y por qué?

La Escuela de Peso es un proyecto que trata de practicar la alimentación equilibrada para toda la familia sin costes añadidos, es decir, abaratando quizás el consumo y ligándola siempre al ejercicio físico como algo inseparable, para conseguir un peso adecuado para la persona. En resumen yo creo que es eso un proyecto que trata de alcanzar un peso equilibrado a través de unos menús porque nosotros hemos desterrado la palabra “dieta” aptos para toda la familia, es decir que la persona que quiera perder peso no tiene que hacer una comida distinta especial y aparte. Aquí se trata de enseñar a toda la familia a comer de manera equilibrada, sana y ligada siempre al ejercicio físico y con ello conseguir un peso adecuado que es muy importante para prevenir muchas enfermedades del corazón, del cerebro, todas las enfermedades cardiovasculares la tensión, la obesidad, la diabetes, los infartos de miocardio o el ictus. Todo tiene relación con el sobrepeso, y los sanitarios estamos muy preocupados por el peso adecuado y la gente en general está preocupada por el bienestar y la estética entonces nosotros lo transmitíamos de la mejor manera, de manera muy técnica, el peso saludable, las enfermedades cardiovasculares, eso a la gente como que le llega menos, las mujeres en particular sienten que quieren tener un peso más adecuado para sentirse bien con ellas mismas, para sentirse más guapas, para sentir bienestar también saben que es un tema de salud. Lo que a las mujeres les motiva más cuando vienen a la escuela de peso es sentirse bien.

Entonces no se trata de un proyecto personalizado, también se transmite en la familia y círculos cercanos del usuario…

El proyecto pasa por aprender a comer toda la familia, hacer ejercicio y ganar autoestima. Venía haciendo en mi consulta personal, a nivel individual y desde hacía muchos años, con gente en general, casi siempre mujeres, este proyecto.  Yo les enseñaba los menús semanales y equilibrados, cómo repartir los alimentos, qué comer de cada cosa, qué comer cada día, qué comer un día con otro para que la semana en su conjunto fuera equilibrada, enseñarlas a diseñar sus menús y a hacer ejercicio entonces hubo unos años en los que tuvo mucho éxito. Y en ese trabajo metódico que yo hacía en la consulta, los pacientes perdían peso y estaban muy contentas, eso hizo que los ciudadanos de aquí, del barrio, que eran los que venían a mi consulta hiciesen de publicista del proyecto. Se corrió la voz y a mi consulta venía gente de San Fernando y a veces de San Roque incluso, entonces había muchas mujeres muy contentas, íbamos consiguiendo los objetivos y entonces dijimos oye pues vamos a dar el salto de eso que está resultando tan bien en lugar de hacerlo a nivel individual vamos a dar el salto a hacerlo en grupo.

Y nació la Escuela de Peso tal y como está concebida hoy…

Sí, me parece que empezamos en 2011 y le pusimos ese nombre porque la escuela es un lugar donde vas a aprender donde realmente no sabemos comer sano y peso hace referencia a que es algo a que tiene peso, que tiene importancia, que es algo significativo entonces lo llamamos así. En el grupo pues ya los objetivos era aprender a elaborar menús equilibrados perdiendo peso con ellos siempre ayudando con el ejercicio y para toda la familia a esos grandes objetivos se les añadía que en grupo se apoyan unas a otras, hacen ejercicio juntas, se motivan.

¿Y cómo se activa los talleres impartidos por los propios usuarios del taller?

Porque realmente han recibido un regalo, que es venir aquí encontrarme con este grupo, aprender a comer, perder peso, hacer una dieta incluso más económica que la que yo estaba haciendo porque bueno no comer tanta carne ni comer tantos alimentos elaborados pues se ahorra dinero ellas aprenden también a gestionar la economía de otra manera haciendo un buen menú y aprenden que es para toda la familia que no tienes que hacer una comida aparte entonces lo viven un poco como un regalo y dicen voy a transmitir yo esto también a la gente. Nosotros tenemos también la gran suerte de contar con Gloria que es una pedagoga que sabe enseñar y entonces nos propusimos crear el trabajo del alumnado. Consideramos a las alumnas de la Escuela de peso como  agentes de salud que lleva esos conocimientos de salud a la comunidad. Los que tienen más disposición por razones de tiempo, porque quieren, porque les gusta o porque les apetece son instruidos por Gloria. Ella les da una formación que consiste en enseñarles a transmitir lo que han aprendido, un método para enseñar los contenidos, como gestionar el grupo, como aprender dinámicas y sobre todo una parte motivacional.

¿Es un proyecto que nace de tu rutina laboral?

Es un proceso, todos los sanitarios compartimos y trabajamos toda la vida en la consulta a nivel individual. El trabajo con el peso corporal, y yo era lo que trabajaba siempre a nivel individual, surgió en el momento de ese éxito de las mujeres que asumieron las primeras directrices. Fue un proceso que discutimos también en el equipo y fue cuajando. Yo diseñé los contenidos que hay que enseñarles y Gloria las formas, yo estaba en las primeras sesiones de formación y parte de los contenidos los transmitía yo.

¿Por qué habláis solo de mujeres en la Escuela? ¿No hay alumnos?

Hubo chicos de vez en cuando, algunos abandonaban, eran menos constantes y otros se mantuvieron, aunque curiosamente no perdieron demasiado peso. Son minoritarios en estos proyectos de salud.

¿Cuándo os empezasteis a plantear el futuro de esta Escuela?

En el 2011 se creó la primera Escuela de Peso, supongo que nació en aquellas fechas, diseñamos un proyecto que discutimos en el equipo y se empezó a desarrollar los grupos aquí ayudándonos entre dos enfermeras y Gloria de apoyo permanente. Hacíamos muy protagonistas a las mujeres en el grupo. Eran las que pesaban y medían a las demás, empezaban a sacar iniciativas sintiéndose protagonistas del proyecto, porque es para ellas y por ellas.

Supongo que sigues manteniendo el contacto con este centro…

Sí claro, ayudando y asesorando un poco a Pilar pero aquí lo importante es que cuando yo me fui la enfermera que coordina la Escuela de Peso es Pilar Montero y ella había estado con nosotros cuando se reabrió esto, cuando yo me fui unos años para la gerencia ella se quedó aquí y era hacerse cargo del proyecto de la Escuela. Ya habíamos trabajando juntas en consulta, ella hacía también el mismo método de trabajo que yo hacía con las mujeres que venían a pedir cita para la Escuela de Peso, es decir, que para ella no era nada nuevo. Pilar está súper motivada, tiene en su cabeza mucha dimensión comunitaria y está muy ilusionada con el proyecto. La mayoría de las experiencias son proyectos que terminan, se mueren y no trascienden y tenemos mucho a favor Pilar que está continuando, tenemos a Gloria alimentando la formación de las maestras y tenemos a las mujeres que tienen una generosidad tremenda y que lo sienten, este es nuestro trabajo.

 

Pilar Montero siempre está presente. Aparece en cualquier recoveco del Centro de Salud, su presencia se expande incluso cuando ella no tiene consultas. Al igual que Gloria González, el trabajo que desarrollan queda impregnado en cada poro de los barrios que rodean al Centro de Salud El Progreso. En su incesante y altruista actividad, el remanente tiene su éxito asegurado, un éxito intangible y de una cosecha tardía, para que el resultado quede a largo plazo. Pilar, como enfermera y sustento actual de la Escuela de Peso recoge el premio de muchos compañeros,  el Premios a las Buenas Prácticas de Promoción y Educación para la Salud que otorga el SES, un reconocimiento que ellas humildemente delegan a toda la comunidad que conforman el barrio.

Pilar ¿Por qué la Escuela de Peso en este Centro de Salud?

Se hizo en este centro porque se trabaja diferente a otros centros. Este centro tiene un modelo de trabajo, el Proyecto Progreso que pretende equilibrar las funciones de atención primaria que son promoción y prevención, asistencia, investigación, docencia y rehabilitación. El sistema sanitario está hipertrofiado en la asistencia, nos dedicamos gran parte de nuestro tiempo a ver a la gente en consulta y prestarle una asistencia pero dedicamos muy poco a prevenir y promocionar la salud que son herramientas que nosotros le damos a la persona para que ella pueda ser consciente de su propia salud y pueda manejarla. Nosotros pensamos que esas funciones tienen que estar equilibradas y se realizan análisis de la situación sobre la salud del individuo donde influyen muchas cosas, no solo las características como hombre, mujer, talla, peso o características genéticas. Influyen otras cosas como el estilo de vida, y eso sí se puede modificar, si nos alimentamos bien, si hacemos ejercicio, porque son costumbres, características que nos pueden ayudar a entender qué es comer sano. Todo lo que realizamos al día es importante, todo, hasta dónde vivo, cómo es mi casa , las condiciones en las que está, si tengo trabajo o no, si tengo educación o no, los factores socioeconómicos culturales también influyen y todos ellos se pueden modificar. Pero hay otros que no solo somos tú y yo, tú como individuo y yo como técnico sanitario sino las administraciones, los maestros, la policía, el ayuntamiento, los trabajadores sociales porque si yo tengo un problema de vivienda a lo mejor no es competencia solo del sanitario, tengo que tener el apoyo de la otra parte que me pueda permitir cambiar esa vivienda. Si el problema es nuestro barrio, porque tenemos miedo, si no nos unimos todos y trabajamos con la administración local o judicial no podemos cambiar ese problema y si nos unimos todo a una el miedo se puede cambiar y mejora mi salud porque yo voy a vivir tranquila. La salud es física y emocional porque el ser humano es un cuerpo con una mente y con una esfera social que le rodea y eso influye en mi salud y en la de mi colectivo.

¿Cómo se estructura las ediciones de cada edición?

Cada edición de Escuela de Peso son diez sesiones que se realizan de hora y media semanalmente, las maestras con los alumnos y nosotras por la mañana lo mismo que doy yo lo dan ellas. El objetivo estaba muy marcado, es decir, llevar un grupo sicoeducativo y de ayuda mutua.

Terminan las ediciones y siguen siendo maestras…

Lo siguen siendo, cuando las formamos se convierten en maestras. La primera formación se hizo en el 2014 porque la primera edición de escuela de peso se hizo en el 2011 y ahí no se formaron simplemente como se manifestaron, le dimos la opción con el técnico que ayudaran a preparar esa sesión que en ese entonces era Lola y dijimos pues vamos a enseñarles a enseñar. Hemos hecho tres ediciones de formación de maestras, ellas son alumnas de la escuela de peso, le hemos dado técnicas de comunicación, cómo desarrollar un grupo, hemos profundizado los conocimientos teóricos de alimentación y ejercicio físico para darle esas herramientas que puedan desarrollar en el taller pero siempre desde su experiencia.

Una vez que se terminan las sesiones ¿Qué pasa con las alumnas?

Cuando empezamos las diez sesiones les decimos que esto es un camino que empieza pero no termina en las diez sesiones, termina cuando ellas crean conveniente o a lo mejor no termina porque quiero mantenerme sana y en mi peso toda la vida porque estamos aprendiendo a comer bien entonces en ese periodo de tiempo. Nosotros hacemos un reencuentro a los seis meses que es necesario para ver si siguen con el menú y el ejercicio físico pero sí que las animamos a que sigan y se pueden poner en contacto con nosotros para cualquier apoyo.

 

¿Este trabajo ha tenido un reconocimiento en forma de premio?

El premio se lo dieron a lo que es el taller de Escuela de Peso, el premio es a la entidad de la Escuela de Peso, un taller de educación grupal y se consideró por la Junta de Extremadura que era algo que se debía de premiar porque era una acción buena que potenciaba los hábitos saludables que entonces cumplíamos. Tras unos requisitos que superamos se le dio a lo que era la Escuela, pero nosotros lo que son los técnicos sí que queríamos hacer especial mención a las maestras como agentes de salud porque son ellas las que han permitido desde hace años que esta Escuela se pueda llevar a cabo en la comunidad. Nosotros hemos diseñado el proyecto pero ellas realmente son las que trabajan con la gente en distintas partes de la comunidad con distintas personas del barrio. Creo que era necesario otorgarles a ellas un premio.

 

¿Este proyecto está únicamente en Badajoz?

Este modelo de trabajo se inició aquí pero sí que es verdad que con la nueva gerencia que tenemos los profesionales que están trabajando ahora mismo en la gerencia de área de atención primaria quieren implantar y están trabajando para desarrollar este modelo en otros equipos de salud. Esta metodología científica y demostrada pueda ser aplicada a otros equipos para la misma finalidad empoderar a la población y poder modificar esos determinantes que influyen en la salud de otras comunidades que son distintas a la comunidad del progreso.

¿Se implantará a otros centros entonces?

Se está llevando a otros centros de aquí de Badajoz. Se está desarrollando en el Cerro Gordo y en Suerte Saavedra y luego en centros urbanos como Higuera de Vargas. Cuando nosotros implantamos la Escuela de Peso porque aquí en esta población el Progreso se detectó un problema en la margen derecha del Guadiana. Al estudiar lo que padecíamos cada persona salió un problema y era que había una alimentación inadecuada por eso está aquí, el trabajo por tanto está enfocado a las personas que vivimos aquí porque nosotros no sabemos qué problemas tienen en barrios como San Fernando, porque el análisis de la situación de salud sólo es de aquí.

  

Amaya asegura que a ella le apuntó la misma doctora, la de toda la vida. Y está muy contenta desde que le sucedió. Tiene 67 años y ha descubierto cosas que jamás pensaba que fuesen así. Perder peso comiendo más pero mejor. Ríe. Loli es más joven, unos 50 años y asegura que fueron unos carteles que estaban por el barrio lo que le llamó la atención. Da igual la manera de captar a gente, ahora es maestra. Ella enseña a los demás lo aprendido en otras ediciones.  Una amiga que le recomendó el taller, una madre que estuvo en la anterior edición, María una chica joven que intenta sacar partido a sus horas libres. Da igual la manera de acceder a la escuela. La noticia del premio atrajo a algunos de los alumnos y Juan, de 54 años, que vino por su mujer asegura estar muy contento. Un lujo el estar aquí nos dice con su voz ronca. Luisi nos dice que sólo sacó cosas positivas de la Escuela de Peso, la alumna de la quinta Escuela de Pesa alardea del premio recibido entre risas.

Las enfermeras de prácticas se sienten contentas de actuar en este centro, orgullosas de trabajar en barrios donde la gente es cercana y muy participativa.  Aparte de los que nosotras damos los alumnos también hacen menús para ver si ellos saben hacer un menú a lo largo de su vida para que no se cansen y usen los mismos y también para saber que si hoy comen patatas ¿Mañana qué debe de comer?

Reportaje. Marta Antúnez

 

 

 

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