Rostros de un barrio

Los años no truncan la sonrisa. Un plato más cada verano y la belleza sigue intacta ante el implacable hambre.

Desde la experiencia que da la vida. Da igual si es una exposición, una reunión comunitaria, una carrera, un paseo con gente del barrio, unas palabras para agrandar los límites de las calles.

La sombra esconde un futuro que, al menos nosotros, creímos que iba a ser más dulce. Un claroscuro que, ella sabía, tenía una carga muy pesada en su sangre.

Su patio sigue lleno de vida, todo en orden, limpio, impoluto, inmaculado dice ella. Su soledad también le sigue siendo fiel, una lacra que arrasa el silencio de muchas casas. La tele la única acompañante, un teléfono que mira de reojo para escuchar una voz, aunque nos sea familiar, una voz que de compañía aunque sea un segundo.

Es hora de crecer. De elegir otro barrio para crecer. De no olvidar donde crecí, de que no olviden que allí nacimos y crecimos.

Pequeños grandes hombres que hacen de base en un equipo de baloncesto repleto de lesionados. La obsesión de algunos por educar una barriada, luchar por hacer a los más pequeños, jugadores de un partido donde, si quieren, algún día podrán machacar el aro.

Ella confió, supo hasta donde podía llegar, pura motivación. Llegará lejos.

Pegar carteles…llevar los chicos al campamento, ayudar en las actividades de la Iglesia, ayunar con el imán, escuchar a los vecinos, sentir las calle, ser la lucha del barrio.

Preparado para correr, soy el mejor, soy el mejor, llegaré el primero, soy súper rápido, soy el mejor, el mejor, estoy listo…lo importante es participar!!! 012

Miro hacia atrás y hay nostalgia entre los dientes
amigos que se van, amigos que no vuelven,
cosas de la niñez de un niño con pies planos,
el tiempo que robé de infancia a mi hermano.

 

Cosas pendientes. Marwan

Rostros pintados que surcan fiestas, que amagan piropos de peonza y sonidos de trenes que pasan lentos, casi asfixiados, un día llegaron y nunca se fueron. Ese chico sabe que su calle tiene un límite natural, unas vías dibujan el otro mapa, lo lleva tatuado en la cara.

Ríe, sonríe. No lo dejes de hacer nunca.

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Comentar (2):

  1. Joaquina

    5 diciembre, 2019 at 22:24

    Ha sido un viaje a parte de mi pasado que me hizo ser muy feliz. Aún se me hace un nudo en la garganta al ver el puente la braga, pero en breve espero seguir colaborando con vosotros. Enhorabuena!!!!!

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  2. Sara

    5 diciembre, 2019 at 23:46

    Precioso reportaje!!!

    Responder

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