Pequeña superhéroe de barrio

Los carretes de las cámaras analógicas aguardan 24 fotos. Material sagrado, que al revelarlo, sirven de mapa personal, fotos de primavera, verano, otoño, invierno y de nuevo primavera. 24 fotos, los más afortunados 36 instantáneas, a modo de agenda anual. 24 fotos que cosechan imágenes de las mismas calles, la misma casa, las mismas flores, el mismo colegio y las mismas líneas del área del portero sobre el suelo de la pista. Las facciones de la cara no son las mismas. La primera foto deslumbra un infinito en los ojos, negros y sin callejero al que seguir visitando monumentos esenciales de una adolescencia incierta. La foto 24, la última, un año después, algo velada despista; cabellos algos más largos, otros amigos, otro equipo de fútbol, diferentes pendientes, modelo nuevo de zapatillas y sonrisa, leve, pero sonrisa. Los ojos en esta foto; limpios, igual de negros, pero con más brillo.
¿El precio del revelado? Seis meses de MOTIVA, un año tapando zanjas y una temporada jugando fuera de su barrio. Las fotos desde entonces son digitales. Disparos infinitos con un solo click.

Los distritos en la margen derecha del Río Guadiana se solapan unos a otros, las intrahistoria de la ciudad han ido creando fronteras naturales. Cada cual se adhiere dependiendo del carrete de su vida. Naces y eres de la UVA. Creces y formas parte de una de las 800 casas del barrio, tiras para adelante entre seis hermanos y seis primos, la abuela te hace fuerte en las calles empedradas de Santa Engracia. De allí es Nena. Zoraida Rubio para el DNI.

Escribía y cantaba Kiko Veneno, vuela tú mi hermana, la paloma Supermana, mira que en la red Spiderman te atrapa sobre la ciudad, da un salto tú muy grande, no dejes que el coste de la vida te agarre. Letras hechas a medida para el discurso vital de Nena. Chica de su barrio, amante de su gente, luchadora y sobre todo con ganas de volar.

Nena es una de esa mujeres tímidas que llevan a cuestas años duros a pesar de tener 17 años. Dejar de estudiar supuso una ruptura en el tranquilo devenir de la primera etapa de vida. Un colegio como armadura pero un instituto como un enorme campo de batalla al que no sabe afrontar. Confiesa que un cúmulo de cosas hizo que dejara los estudios, que se perdiera en su propio barrio. Solo un enganche; el fútbol y una decisión a la vez sentimental; cambiar de equipo, crecer como jugadora alejada de la cancha de siempre.


Paseamos por su colegio, el profesor de gimnasia la reconoce y le dan un abrazo enorme. Nos sentamos en el patio y charlamos.
Aprendí muchas cosas que no sabía, cosas que te hacen abrir la mente. MOTIVA me sirvió de apoyo en los buenos…y en los malos momentos. Nena nos habla de valores y de educación en el trabajo. Nos confiesa que las prácticas de su promoción no salieron bien, pero que sirvieron para corregir errores. De todo se aprende expresa con voz tímida. Ahora soy más responsable, veo las cosas con mucha más claridad.

Paseamos por el barrio que le ha visto crecer, y nos habla de su futuro, sacarse el graduado, sacarse el título de Técnico Superior en Actividades Físicas y Animación Deportiva (TAFAD) y, esta vez con voz segura…seguir dando pasos en mi vida.

Nena juega en el Santa Teresa Femenino, empezó de suplente y de la misma manera que ha luchado en su barrio, ahora es titular. Hay que trabajar mucho, luchar y jugar en equipo. ¿Quién sabe si algún día puedo jugar fuera? Tengo que estar preparada.

Hay barrios y situaciones en la que cuesta salir, elementos que estanca a los jóvenes, se necesita un doble esfuerzo. Un apoyo continuo, Nena tiene a su hermana como valedera, un bastón al que agarrase. Una pasión; el fútbol a la que disfrutar y un barrio, como nos delata, cariñoso, que da mucho calor, duro pero con gente de buen corazón.

Retiramos el carrete de la vieja cámara y ponemos uno nuevo. Esperando la luz idónea. Nena irradia a borbotones. La dejamos volar con la seguridad que ella es una superhéroe de barrio.
Vuela, vuela, vuela, tú no dejes de volar, vuela por la mañana, vuela hasta Portugal. Hierven ya las calles, listo el escenario y en los sótanos se entrenan Superhéroes de barrio.

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Comentar (2):

  1. Salvador

    8 abril, 2018 at 15:56

    Bueno, me encanta la historia de Nena. Me familiarizo con ese camino recorrido por ella, como niño de barrio que fuí. También con la afición deportiva que tiene. A mi me hizo feliz, y compenso aquella falta de muchas cosas a las que no podiamos llegar. Como anecdota, jugando en la región murciana, mi presidente, de el Cotillas, me dijo: Salva, la gente me pregunta que por que cuando estas jugando, estas siempre sonriendo: era muy feliz. Antes, con 19 años, ya me habia estrenado como profesor, y tras este alto en el camino para la mili y el futbol, cuando tuve que decidir entre futbol y enseñanza, decidi volver a mi colegio en Sevilla. Tengo que decir, que me costo dejar ese mundillo del futbol. Mas tarde, para matar el gusanillo, jugue en el equipo de tú barrio, Juventud UVA. Te animo a que disfrutes con el futbol, y aproveches de las muchas cosas positivas que también se generan alrededor de el. Si además eres famosa mejor, aunque yo, ya soy un fiel admirador tuyo. Un fuerte abrazo.

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