Momentos para recitar poesías y momentos para boxear

Escribe Manuel Vicent que la primera obligación de las personas consiste en no morirse, aunque las funerarias no estén de acuerdo. Acertada reflexión cargada de humor negro y realidad social al 50%.  Las personas, los ciudadanos, los pacientes, los futuros clientes de las funerarias deben rendir cuenta mientras que estén vivos. Pervivir, sobrevivir, vivir. Ayudar a que tu vida sea algo más placentera y a asumir que es tarea de todos, intentar alargar la visita al tanatorio lo máximo posible.

Para ello existen algunas fórmulas, algunos planes de trabajo que llevan un recorrido de excelentes resultados, al menos en la barriada de El Progreso y los pequeños distritos que la envuelven. Ignacio Maynar y su equipo sanitario es un ejemplo de ello. En el 2008 comentaba el médico para un diario de salud de la región, que debían equilibrar las tareas  asistenciales con las de promoción y prevención de la salud. Han pasado años, y como hemos dicho, los resultados han dado su fruto.

Este tipo de reflexiones se vienen dando en las reuniones de la Comisión Comunitaria de Salud que se llevan a cabo durante el año. La organiza y promueve el Centro de Salud El Progreso pero el fortín social lo componen  todos los elementos que vertebran los barrios del norte pacense. Asociaciones de los barrios, centros sociales, párrocos, farmacéuticas, enfermeras, médicos, centro de mayores, de la mujer, tutores y profesores de los colegios e institutos, representantes políticos, juristas, jubilados, voluntarios…vecinos del barrio en definitiva.

Cada dos o tres meses se reúnen y se esbozan dudas acerca de las actividades que se pueden plantear en el barrio, de las carencias que algunas zonas sufren, de aquello que pueden mejorar o de los elementos que ciertas calles, espacios y viviendas se deben de reformar. Hablar de inseguridad, de mejorado habitacional, de salubridad, de campos abandonados, de la soledad de las personas mayores, de la poca actividad para los pequeños, del futuro laboral, de la vida en general…de la salud y las ganas de seguir viviendo para mejorar.

Retomando las reflexiones del doctor Maynar en la última sesión comunitaria, y como decía Roberto Bolaño, hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear. Es hora de pelear, y sobre todo ahora, cuando el trabajo ya ha tenido sus resultados y donde cualquier desliz presupuestario puede hacer desvanecer un proyecto de modelo comunitario para la atención primaria digno de elogio.

En estas reuniones, todos hablan, todos plantean cambios, actividades, proyectos que en definitiva puedan enriquecer el barrio, o al menos, no perder el arduo camino labrado para conseguir los pocos logros cosechados. El silencio en la última reunión provocó un cierto desaliento, un vacío extraño que llamó la atención por falta de métrica poética y dureza pugilística. Hay que seguir zafándose para mantener al barrio activo, para cumplir la premisa de seguir vivo, prorrogar la visita al cementerio y seguir luchando por lo más preciado de las ciudades, sus habitantes.

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